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03.10.2010
Tesoros descartables
Testimonios de pobladores
de Temaca, en resistencia contra la presa El Zapotillo
Catorce
siglos de patrimonio cultural, una hermosa basílica de 250
años de construida, reserva de aguas termales sanadoras y un
paisaje humano y cultural exuberante son entre otros los
“tesoros” que quedarían sumergidos -en un área total de
cuatro mil hectáreas de espejo de agua- de prosperar la
megarepresa de acopio de agua El Zapotillo, cercana a la
población de Temacapulín en Jalisco, México.
Mientras
las represas, que concitan millonarias inversiones, son
propaladas como sinónimo de desarrollo y progreso para las
poblaciones rurales mexicanas, los habitantes de Temacapulín
conocen bien la historia de las cinco presas que en la misma
región han sido construidas y luego abandonadas al perecer
su “vida útil”, es decir los veinte o treinta años en los
cuales producen ingentes ganancias a sus constructores,
nunca beneficios al Estado y menos a los pobladores
inundados.
Uno de los
problemas de estas presas, al haberse deforestado
compulsivamente la zona de los altos de Jalisco, es el
relativamente veloz proceso de sedimentación que las torna
obsoletas. Los inversores se interesan en las mismas durante
el tiempo en que arrojan resultados económicos casi sin
mantenimiento.
En la
media tarde de este jueves 30 de septiembre, en un corredor
colonial de la plaza de Temaca, tapizado de carteles donde
se registran sus cinco años “de pesadilla”, se cumplió con
el prólogo del 3er Encuentro Internacional de Afectad@s por
Represas y sus Aliad@s al escucharse testimonios de los
pobladores sobre la vida en Temaca antes y después de que la
gran presa, en actual construcción, apareciera en el
horizonte.
La lucha
de los pobladores de Temaca incluye a los “Hijos Ausentes”,
es decir a la legión de pobladores que han abandonado el
pueblo para radicarse en la gigantesca Guadalajara, el
inconmensurable DF u otras megalópolis mexicanas. “Estamos
en la ciudad por conveniencia... pero nuestra querencia
quedó en Temaca”, explican para argumentar su adhesión a la
campaña “Salvemos Temaca”.
María
Abigail Agredanos fue la encargada de “romper el hielo” en
la cálida tarde de Jalisco. Recordó la vida en Temaca hace
décadas atrás, la historia de pobreza de su familia que
logró obtener su habitación y su patrimonio en base a mucho
esfuerzo.
Por su
parte Marco Von Bostel, del Instituto Mexicano para el
Desarrollo Comunitario (IMDEC) enumeró las múltiples
irregularidades que han acompañado el proceso de El
Zapotillo como la falta de un estudio de impacto ambiental
real. El activista señaló que el 10 de noviembre se
realizára por parte de los participantes internacionales una
jornada mundial en contra de la presa y a favor de la vida
de ésta y otras comunidades afectadas.
Otro
vecino de Temaca, Alfonso Iñiguez Pérez, que vivió 40 años
fuera de su pueblo y regresó para vivir aquí sus “últimos
años” dió su testimonio de lo ocurrido en el tiempo de
resistencia a El Zapotillo.
Fonte: Radio Mundo Real |